La inteligencia emocional es la clave para relacionarte contigo mismo desde la compasión y la aceptación, convirtiéndote en tu propio refugio antes de ser un espacio seguro para los demás; cuando aprendes a reconocer y gestionar tus emociones sin juicio, cultivas una relación más saludable contigo y desde aquí, puedes ofrecer a los demás lo mismo: un lugar donde ser escuchados. Por eso, recuerda que comprender tus emociones en lugar de reprimirlas o evitarlas construye puentes en vez de muros contigo mismo y en tus relaciones.
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