El mensaje del Papa León XIV para la Jornada Mundial del Enfermo nos recuerda, a la luz del Buen Samaritano, que el sufrimiento no debe ser ignorado ni vuelto invisible. Nos invita a mirar con el corazón y a convertir la solidaridad en un deber moral hacia quienes atraviesan la enfermedad y la fragilidad. En un mundo que a veces pasa de largo, este llamado nos anima a acercarnos con ternura y responsabilidad, transformando la compasión en acciones que fortalezcan y reconstruyan la dignidad, sosteniendo la esperanza en cada persona que atraviesa la enfermedad.
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