Cuidar la salud mental de los adolescentes es también aprender a mirar su mundo con respeto y empatía, implica escuchar sin juzgar, poner límites con cariño y recordarles que no tienen que enfrentar solos lo que sienten. A veces, el mayor acto de cuidado es estar presentes, validar sus emociones y ofrecerles un espacio seguro donde puedan ser quienes son.

